lunes, 24 de noviembre de 2025

  Plazas nuevas, desafíos viejos: construir barrio también es cuidarlo

En los últimos meses, nuestro territorio ha vivido algo poco común: la inauguración de nuevas plazas en distintos barrios del Municipio G, obras que no son simples mejoras de terrenos, sino verdaderos espacios públicos pensados para que la gente se encuentre, conviva y vuelva a hacer barrio.

Las plazas Barrio San Luis, Las Cometas y Conciliación representan mucho más que juegos nuevos y bancos recién pintados. Son respuestas concretas a reclamos de años, pedidos que salieron de las asambleas barriales, del Concejo Vecinal, de las comisiones y, sobre todo, de los propios vecinos que insistieron una y otra vez con algo básico: tener un lugar digno donde estar.


Fotos extraída de la pagina del Municipio G

Y esta vez, no se entregaron soluciones a medias. Los espacios cuentan con juegos infantiles modernos, inclusivos, accesibles y construidos con materiales de calidad, como los vecinos se merecen desde hace tiempo. Son plazas que recuperan zonas olvidadas y las transforman en lugares vivos, donde las familias se encuentran, los gurises juegan y la comunidad vuelve a tener un punto de referencia.

Pero junto a la alegría de verlas florecer aparece la otra cara: la responsabilidad colectiva. Porque de nada sirve inaugurar plazas hermosas si después dejamos que se deterioren por descuido o vandalismo. Cuidar el espacio público no es una obligación del Estado solamente; es un compromiso del barrio en su conjunto.

Estas plazas nuevas son, en buena medida, una conquista vecinal. Y como toda conquista, hay que defenderla.
Que los gurises puedan seguir jugando seguros, que las familias sigan encontrando un lugar para compartir, que el barrio tenga un espacio digno… depende también de cómo lo cuidemos día a día.

Porque, al final, nuestro barrio lo hacemos —y lo cuidamos— entre todos.


Fotos extraídas de la pagina del Municipio G



domingo, 16 de noviembre de 2025

Un territorio sin red: el vacío institucional ante el consumo y la calle en el Municipio G

Mientras los números de personas en situación de calle y consumo problemático crecen en Montevideo, el Municipio G —uno de los más extensos de la ciudad— carece de servicios básicos de atención. Los dispositivos se concentraron en otras zonas y dejaron un territorio sin red, donde la respuesta estatal es la ausencia.
 En el Municipio G hablar de la calle y del consumo no es teoría. Es mirar lo que pasa todos los días en las esquinas, en las paradas, frente a los contenedores o en los baldíos. Son personas que duermen a la intemperie, que viven con hambre, con frío, con miedo, y que cargan además con la mirada de sospecha o indiferencia de una sociedad que se ha acostumbrado a su presencia. Pero detrás de esa realidad cotidiana hay algo más grave: la ausencia total de dispositivos públicos de atención y acompañamiento. En algún tiempo la Unidad Móvil de Atención (UMA) de la Junta Nacional de Drogas, fue el único servicio que recorría la zona, ya hace bastante tiempo que no opera en el territorio. 




Los centros comunitarios de apoyo como Aleros o los espacios de atención a personas en consumo del MIDES no existen en el Municipio G. Esto significa que, ante un caso de consumo problemático o una persona que busca ayuda, la única opción es derivar hacia otros barrios, como La Teja o El Cerro. Pero en la práctica, esa derivación casi nunca se concreta. La distancia, la falta de transporte y la ausencia de acompañamiento hacen que muchas personas desistan antes de llegar. Así, el Municipio G se ha convertido en un territorio sin red, donde la contención depende del esfuerzo aislado de vecinos, organizaciones o equipos de salud con recursos limitados. Según datos del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), en 2023 Montevideo registró 2.756 personas en situación de calle, un 24 % más que dos años atrás. De ese total, 1.375 duermen a la intemperie y 1.381 lo hacen en refugios o centros de contingencia. La mayoría son hombres con consumo problemático de drogas y muchos han pasado por el sistema penitenciario o por situaciones de violencia familiar. El problema no es nuevo, pero la falta de políticas territoriales lo agrava. En un municipio con más de 150 mil habitantes y amplias zonas rurales y suburbanas, no existe un solo servicio público de atención al consumo problemático. Mientras tanto, los discursos institucionales insisten en la “inclusión” y la “descentralización”, pero los recursos siguen concentrados en el eje central de la ciudad. La descentralización no puede ser solo administrativa; debe ser social y humana. No hay descentralización real si los servicios esenciales no están cerca de quienes más los necesitan. El Municipio G necesita equipos de calle, espacios de escucha y dispositivos de acompañamiento que estén presentes en el territorio, no a kilómetros de distancia. Porque cuando el Estado se retira, la calle se vuelve refugio, dormitorio y frontera. Y detrás de cada persona que duerme en la vereda, hay una ausencia que tiene nombre: la del Estado.

martes, 4 de noviembre de 2025

 

La basura nuestra de cada día.


La generación, gestión y disposición de residuos constituyen uno de los grandes retos urbanos de Montevideo. Aunque la ciudad cuenta con infraestructura institucional y programas dirigidos a la limpieza y tratamiento de residuos, persisten dificultades importantes que impactan en la calidad de vida, el ambiente y la percepción ciudadana

Desafíos y problemáticas persistentes

Cultura y comportamiento ciudadano

  • Aunque Montevideo fue en otros tiempos destacada por su limpieza urbana, hoy se producen críticas sobre el “abandono de basura” o la acumulación alrededor de contenedores, que se relacionan tanto con hábitos ciudadanos como con la infraestructura. CEMPRE Uruguay+1

  • En un análisis académico sobre residuos en Montevideo se destaca que el problema es complejo y está mediado por múltiples actores, valores, percepciones y prácticas sociales.

Capacidad y eficiencia del sistema de recolección y disposición

  • A pesar de las cifras de generación y los recursos desplegados, se señalan deficiencias: acumulación de residuos en el entorno de los contenedores, proliferación de basurales informales, falta de mantenimiento en ciertas zonas. Renovar Montevideo+1

  • La generación per cápita (kilogramos por habitante) muestra una tendencia a la baja, pero los volúmenes totales siguen siendo significativos.

Impactos ambientales y sociales

  • La mala gestión de residuos se vincula con contaminación del suelo, aguas, proliferación de vectores de enfermedad, malestar urbano. ecologiaverde.com

  • Espacios específicos, como cursos de agua o playas, también muestran problemas de contaminación general que incluyen residuos sólidos. Diario La R

¿Por qué importa a nivel barrial, local y ciudadano?

  • A nivel barrial: los barrios más vulnerables o con menor infraestructura suelen acumular residuos, o disponer de contenedores en mal estado, lo que afecta la salud, el entorno y la convivencia vecinal.

  • A nivel urbano: la imagen de la ciudad, el turismo, la calidad del espacio público se ven afectados cuando la gestión de residuos no es eficiente.

  • A nivel ciudadano: la responsabilidad individual y colectiva (separación en origen, uso de contenedores, no arrojar residuos fuera de punto designado) es clave. Una ciudad más limpia depende tanto de la gestión pública como del comportamiento social.

  • En el marco de participación ciudadana y comunitaria , los residuos pueden transformarse en un punto de articulación social: talleres de reciclaje, campañas de limpieza de espacio público, intervenciones artísticas con basura reutilizada.

  • El tema de la basura conecta con la precariedad urbana, la vivienda, la participación vecinal, los servicios municipales y la calidad de vida .

    Consultado sobre la situación actual de desborde de contenedores en distintos puntos de la ciudad, el director de Desarrollo Ambiental de la Intendencia de Montevideo, Leonardo Herou, afirmó que la problemática responde a múltiples factores. “En algunos casos tiene que ver con el mal uso de los contenedores por parte de los vecinos y con la actividad de personas en situación de calle, que muchas veces retiran residuos y generan dispersión fuera de los recipientes”, señaló. También mencionó la incidencia de medidas sindicales en ciertos momentos, aunque aclaró que “en el sector de limpieza no hay recortes de horas extras ni del sexto día”, desmintiendo versiones que apuntaban a una reducción de recursos destinados al servicio. Herou insistió en que el desafío es complejo y requiere tanto gestión pública como responsabilidad ciudadana.

    Pese a las explicaciones oficiales, la realidad en las calles de Montevideo refleja un sistema de gestión de residuos que no está logrando dar respuesta a las necesidades de la ciudad. Contenedores desbordados durante días, residuos dispersos en veredas y calles, y zonas donde la acumulación ya forma parte del paisaje cotidiano exponen una crisis que va más allá del “mal uso vecinal” o de la actividad de personas en situación de calle , los vecinos señalan falta de control, planificación insuficiente y respuestas tardías del sistema municipal. Para la población la discusión presupuestal resulta secundaria frente a un hecho visible: la basura se acumula y la ciudad se deteriora, mientras las soluciones estructurales, separación en origen real, más fiscalización, integración social de clasificadores y mejoras operativas— siguen llegando lentamente o no llegan. La tensión entre responsabilidad ciudadana y eficiencia institucional continúa sin resolverse, y el costo lo paga el espacio público y, sobre todo, los barrios más vulnerables.

En el territorio del Municipio G. La situación presenta particularidades que merecen un análisis:

  • Infraestructura: En el municipio se instalo en el año 2024 una nueva planta de transferencia de residuos ubicada sobre Ruta 102 y Camino Fortet, inaugurada para mejorar eficiencia en la zona oeste. (“Por día ingresan 300 toneladas de basura en aproximadamente 80 camiones”.) municipiog.montevideo.gub.uy




  • Sistema de recolección local: En barrios como Abayubá se implementó un sistema zonificado para residuos mezclados y reciclables, con días y horarios específicos. municipiog.montevideo.gub.uy




  • Comunicación ciudadana: En el Municipio G está activa la iniciativa “Contamos ContiGo”, mediante la cual los vecinos pueden denunciar basura fuera del contenedor vía WhatsApp al 092 250 260. municipiog.montevideo.gub.uy

Sin embargo, a pesar de estos avances, los testimonios vecinales muestran que en zonas densas de vivienda multifamiliar el volumen diario de bolsas, eventos de arrastre por personas en situación de calle generan una presión mayor sobre el sistema de contenedores y recolección.
En términos de participación ciudadana, podría reforzarse la estrategia con talleres barriales (reciclaje, separación en origen), campañas adaptadas al territorio del Municipio G, y una mayor fiscalización sobre acopios informales alrededor del contenedor.
Asimismo, aunque no hayan recortes de horas extras ni del sexto día en el servicio de limpieza según la autoridad, la percepción en el territorio es que la intensidad operativa no se ajusta a la realidad de acumulación que los vecinos viven. Esto sugiere una falta de correspondencia entre la gestión formal y la experiencia barrial.

Envejecer en soledad, cuando la pobreza también se sienta en el banco de la plaza

  En los barrios la soledad de las personas mayores no puede entenderse solamente como una falta de compañía. También está  atravesada por l...